ENTREVISTA A CARLOS CANALES

«España transmite la sensación en la Terceira de que es un país sin piedad»

La flota española al mando de Don Álvaro de Bazán sentó las bases de la lucha entre galeones en la batalla que tuvo lugar en las Islas Azores el 26 de julio de 1582. Los planes para intentar desembarcar en Inglaterra comenzaron ese día

Etiquetas> batallas navales
Carlos Canales
Autor: César Cervera Moreno

Curtido en el programa de radio de Onda Cero «La Rosa de los Vientos de Juan Antonio Cebrián» durante 13 años, Carlos Canales Torres es autor de una veintena de libros sobre historia para la editorial EDAF. En colaboración con Miguel del Rey Vicente, este madrileño es autor de una trilogía fundamental sobre la armada española, que se inició con «Las reglas del viento», continuó con «Naves mancas» y se completó con «De madera y acero». Una ambiciosa y esclarecedora saga que tiene su punto de partida en la batalla de la Isla Terceira. Un enfrentamiento entre una escuadra española al mando de Don Álvaro de Bazán y una francesa al mando del almirante Felipe Strozzi, enviado a las Islas Azores en apoyo a la causa del Prior Antonio de Portugal.

Canales relata con precisión en «Las reglas del viento» cómo se desarrolló la que fue la primera batalla naval de la Historia entre galeones en mar abierto. Para bien o para mal, la estrategia española mostró el camino al resto del mundo y abrió la puerta al ataque contra Inglaterra de la mal llamada Armada Invencible.

¿Es la batalla de la Isla Terceira una de las más importante en el Atlántico?

Habrá otras de mayor importancia en el futuro, pero es una batalla tremendamente original. La de la Isla Terceira es la primera gran confrontación de barcos solo de vela en el Atlántico. Nunca había habido ninguna, y no había reglas definidas.

Hubo pocas grandes batallas atlánticas en esa época

Posteriormente estará todo lo relacionado con la Armada Invencible, pero en esa época lo frecuente son los combates a pequeña escala. Hay que tener en cuenta que durante más de medio siglo España tuvo un control completo hasta el paso de las Bahamas. La Monarquía hispánica era la dueña absoluta del Atlántico. Cuando empiezan a llegar los rivales, tardarán otro medio siglo en presentar una flota en condiciones.

El galeón San Mateo, al mando de Lope de Figueroa, donde iban embarcados los mejores soldados de la flota, se dirigió en solitario al corazón enemigo. ¿Por qué?

Tanto a Miguel del Rey (el otro escritor en sus libros sobre el Imperio español) como a mí, la teoría aceptada de que formaba parte del plan no nos convencía nada. Nosotros pensamos que nadie busca voluntariamente luchar en combate singular uno contra cinco, y más sin el viento a favor. Parece un movimiento idéntico al que hace Nelson en el Cabo de San Vicente, pero solo a primera vista. Nelson trata de parar la flota para que le dé tiempo a los ingleses a dar la vuelta. En el caso de la Terceira, Strozzi se equivoca totalmente y se enreda en tratar de conquistar el San Mateo, por un tema de codicia más propia de piratas que de un almirante. La flota francesa está muy mal dirigida en la Terceira. Llegado el turno del combate, los franceses sabían que no tenían nada que hacer contra los españoles que encima llevaban infantería embarcada. Es una derrota francesa estrepitosa.

¿Era Álvaro de Bazán la persona idónea para la batalla?

Era un líder extraordinario y un gran marino, pero curiosamente no aporta nada original a la lucha entre galeones. Hay dos cuestiones que rodean a la batalla de las Terceiras que distorsionan lo que realmente ocurrió allí. Por un lado, no es cierto que la flota francesa fuera superior a la española. Los 12 galeones de altura que Bazán había capturado con sus galeras en el puerto de Lisboa hacían que España fuera infinitamente superior.  

Segundo, en realidad la batalla se gana al estilo antiguo a pesar de que los portugueses son los primeros que entienden la importancia de la artillería. De hecho, Strozzi desoye a los portugueses embarcados en su flota que le recomiendan usar la artillería en línea como estaban haciendo ellos en el Índico. Finalmente la batalla se resuelve como si de una carga de caballería se tratara. Es decir, al viejo modo que conocía Bazán.

Al finalizar la batalla, Álvaro de Bazán ordenó la ejecución de ochenta gentileshombres y 313 soldados y marineros apresados

Su acción se consideró un crimen de guerra. Hizo más por la leyenda negra de España que la mitad de lo que hizo el Duque de Alba en Flandes. Porque la mayoría de ellos eran gentileshombres y caballeros. Eran nobles aventureros que estaban acostumbrados a que se pidiera un rescate a cambio de su libertad. Bazán no lo hizo; los ahorcó para asustar al enemigo y lanzar un mensaje de fuerza. Fue un crimen que se condenó en todas las cortes de Europa. Ese día, la idea medieval de caballeros aventureros que se alistan voluntarios en busca de gloria chocó con la realidad: Bazán los ahorca como si fueran piratas. Es por ello que España transmite la sensación de que es un país sin piedad, que te va a machacar si te coge. Bien es cierto que, como no estábamos en guerra con Francia, es una acción legal. Se les consideraba piratas.

Pero curiosamente a Bazán no le afectó la leyenda negra

A Bazán no puede afectarle la leyenda negra, siempre actuó dentro de la legalidad de la época. Era un hombre duro en el terreno militar, pero que siempre actuó dentro de las reglas de caballerosidad. Se pasó la mayor parte de su vida combatiendo con los turcos, que eran enemigos de toda Europa. Además, cuando luchó contra europeos tampoco cometió excesos.

Bazán se convence con la conquista de la Terceira de que es posible desembarcar en Inglaterra

Tras dirigir el desembarco anfibio, que resulta ser un éxito y permitió la conquista de la Terceira, Álvaro de Bazán escribe a Felipe II y le dice «te he hecho rey de Portugal y espero hacerlo pronto de otro reino», en referencia a Inglaterra. Hasta entonces nadie había hecho una operación tierra-mar a esa escala, eso da mucha confianza al almirante granadino. Pero no solo Bazán opina así, todos sus lugartenientes se convencen en la Terceira de que hay que acabar con el problema que supone Inglaterra.

En parte es porque piensan que hubo participación inglesa en la Terceira. ¿Es una leyenda que había barcos de este país?

Nunca se ha podido probar que hubiera una implicación directa de los ingleses en la contienda. Todo procede de una carta donde Bazán menciona la presencia de barcos de este país, pero podían ser buques mercenarios. Lo que sí es cierto es que los ingleses pusieron dinero, aunque no tanto como esperaba el Prior Antonio. Tras la batalla los ingleses se asustaron mucho, pues vieron que la flota española era muy peligrosa.

¿Bazán, uno de los mejores marineros de nuestra historia?

De no haber fallecido en los preparativos de la Empresa Inglesa, Bazán hubiera sido un líder infinitamente mejor que Medina-Sidonia en la Armada Inglesa. Empezando porque Sidonia no era marinero y porque Bazán era mucho más agresivo y astuto. Por ejemplo, durante el  minuto eterno de Plymouth –donde la armada española pilló por sorpresa a la inglesa– Bazán jamás habría dejado pasar la ocasión de atacar y habría machacado a la mayoría de la flota inglesa. Medina-Sidonia prefirió no desviarse de los planes de Felipe II y siguió de largo.

¿Y si la flota española hubiera atacado en Plymouth se hubiera podido invadir Inglaterra?

En realidad los tercios no pretendían conquistar Inglaterra. La idea que aprueba Felipe II es dar un golpe fuerte ocupando Londres e imponer un gobierno colaboracionista apoyado por los católicos ingleses. Una vez desembarcadas las tropas, se contaba con que en un combate entre regulares ingleses y los tercios no había la menor duda de que los españoles iban a vencer en 10 minutos. Sin la flota inglesa hubiera sido un plan muy factible, el mayor impedimento es que toda la operación dejaba desguarnecidas las líneas de Flandes. Afortunadamente, tampoco los franceses pudieron aprovechar para sacar partido de este momento de vulnerabilidad española, puesto que la mayoría de su flota se había perdido en la Terceira. Francia deja de ser un peligro naval con aquella derrota.

¿En la Armada Invencible se pierde a nuestra mejor generación de marineros?

En el desastre de la Invencible no es tanto la pérdida material como la pérdida humana de marinos experimentados. Lo mismo que les ocurre a los turcos en Lepanto, consiguen recuperar a la flota al poco tiempo pero, ¿cómo se recupera a los veteranos fallecidos? Los barcos no sirven para mucho si no hay experiencia detrás.

¿Y volvieron los ingleses o los franceses a intentar conquistar las Azores?

Los franceses volvieron a planear otra intentona, pero la población estaba a favor del Imperio español. En la época en la que se libra la batalla, España no tenía rival en el mundo. Eramos dueños y señores de los mares. Solo hay que observar que todos los intentos por situar colonias en América los habíamos borrado del mapa. La diferencia esencial era que los marineros españoles conocían muy bien las costas de América, y en Europa no había gente preparada para rivalizar con ellos.

La participación de Lope de Vega en la Terceira y en la Armada Invencible se ha puesto a veces en cuestión

En la Armada Invencible participó, al menos hay constancia de que estuvo en Lisboa cuando las tropas se preparaban. En la Terceira no se ha podido encontrar ninguna prueba documental, pero es posible porque perteneció a ese tercio de infantería. Él lo llegó a decir.

 

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