La huella española en Flandes

Ostende, bajo el recuerdo del primer gran asedio de Spínola

Un estudiante español recorre la geografía de los Países Bajos buscando hoy la huella de unas tropas legendarias, los Tercios españoles, y un imperio que vislumbró allí su tumba en una guerra salvaje, donde fueron muy habituales precisamente los asedios

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Ostende, bajo la sombra de un asedio
Autor: Guillermo Vergara

En la actualidad, Ostende (en castellano) es una pequeña ciudad portuaria del Reino de Bélgica. La ciudad de Ostende se encuentra a unos 15 kilómetros de Brujas. Es la principal ciudad de la costa belga, en cuyos 70 kilómetros de litoral se pueden encontrar poblaciones dedicadas sobre todo al turismo local, como Nieuwpoort y Oosduinkerke, así como De Panne en la frontera con Francia. La ciudad tiene un paseo marítimo junto al que se sitúa una zona frecuentada por turistas locales en verano y rodeada de puestos donde se vende pescado y marisco del Mar del Norte. Es, en definitiva, una especie de “Benidorm belga”. Lejos de ser una ciudad tranquila el centro de Ostende siempre rebosa de actividad, así mismo también conserva un patrimonio histórico y artístico entre el que podemos destacar la Catedral de san Pedro y san Pablo.

Pues bien, aquí también estuvo España. A pesar de no ser uno de los motores de la actual Bélgica, Ostende al igual que la mayoría de ciudades y pueblos de la región, tiene una historia muy vinculada al Imperio español y a la de los Tercios españoles. De esta forma, de los hechos que aquí acontecieron se derivaron consecuencias muy importantes para el desarrollo de la Guerra de los Ochenta años (o Guerra de Flandes).

En concreto, nos estamos refiriendo al Asedio o Sitio de Ostende, entre 1601 y 1604. Reinaba por entonces en las posesiones españolas Felipe III (o más bien su valido el Duque de Lerma), que seguía desarrollando su hegemonía mundial, a cambio de una situación económica realmente penosa. Una población empobrecida mantenía con sus ingresos las guerras de un imperio muy belicoso. Probablemente, el final del siglo XVI y el inicio del XVII coinciden con una de las cotas más altas en cuanto a la actividad bélica de España, pese a la aparente intención pacificadora de Felipe III.

Retrato de sir Francis VereRetrato de sir Francis Vere

España no solo libraba con sus tercios la guerra de los ochenta años, en cuyo marco se produjo el asedio de Ostende, sino que también tenía tiempo de enfrentarse a Inglaterra (que ya empezaba a despertar como potencia), a Francia (inmersa en sus guerras de religión) y a los otomanos en el Mediterráneo.

En 1601, Ostende era la única ciudad en manos holandesas enclavada en el territorio de Flandes. Hasta mediados del S.XVI, se trataba simplemente de un pequeño pueblo pesquero, pero con el comienzo de la guerra, las Provincias Unidas se dieron cuenta de su importancia estratégica en el mar del norte.

Desde 1598, los gobernadores de los Países Bajos eran Isabel Clara Eugenia y el archiduque Carlos de Austria, para quienes Ostende suponía una limitación al comercio y a la navegación marítima así como un problema a la hora de estabilizar la zona católica.

Por la cantidad de recursos que se gastaron en el asedio, se considera al sitio de Ostende como una campaña completa. El asedio fue un mecanismo comúnmente usado por los tercios durante su presencia en Flandes, y se trataban de batallas de larga duración en las que el que más aguantaba acababa llevándose el gato al agua, no sin pagar previamente un alto precio por la victoria que se traducía en inmensas pérdidas tanto de vidas como de recursos. Pérdidas, éstas, que muchas veces oscurecían las victorias militares.

Llegada de Ambrosio de Spínola

Ostende, que era una ciudad fortificada con una guarnición de ocho mil hombres, sufrió el asedio español a principios de junio de 1601. En él participaron los Tercios españoles de Rivas, Monroy y Villar. Sin embargo el maestre Monroy murió pronto de un cañonazo, y fue sustituido por Simón Antúnez. No fue el único maestre de campo que fallecería, ya que lo mismo le ocurrió a Juan de Bracamonte, el cual fue sustituido por Álvarez Juárez de Quiñones.

Durante meses se produjeron escarceos, ataques y contraataques entre sitiadores y sitiados, llegando a un punto en el cual parecía que la situación nunca se desbloquearía. No obstante en esos momentos se puso al frente de las tropas católicas el genovés Ambrosio de Spínola. De esta forma, Ostende supuso el inicio de la leyenda de unos de los personajes más importantes durante la presencia española en Flandes.

En 1603, y sin que se produjeran grandes avances en el asedio, Ambrosio Spínola es nombrado como principal responsable de las operaciones militares. Sin experiencia militar previa, se acabaría convirtiendo en Capitán General de Flandes, siendo inmortalizado por Velázquez tras la rendición de Breda en su conocido cuadro.

Paralelamente, en los ejércitos holandeses irrumpía la figura de Mauricio de Nassau, uno de los muchos hijos de Guillermo d’Orange, que tantos quebraderos de cabeza trajo a España.
El tal Mauricio de Nassau atacó la ciudad de Grave, que tras dos meses se rindió, con el objetivo de dividir al ejército católico y distraer a las fuerzas sitiadoras. Casi consiguió su objetivo, pues el cerco estuvo cerca de interrumpirse, pero gracias a la determinación de Spínola se pudo continuar el asedio. Spínola bloqueó completamente la plaza y llevó a cabo la construcción de nuevos diques y trincheras.

Algunas imágenes actuales de la ciudad de Ostende (Bélgica)
Algunas imágenes actuales de la ciudad de Ostende (Bélgica)

Debido a la importancia estratégica y religiosa de Ostende, la prolongación del sitio se convirtió también en objeto de interés internacional y en los combates acabaron participando tropas holandesas, flamencas, valonas, tudescas, alemanas, italianas, francesas, inglesas, irlandesas…muchas veces movidas por motivos religiosos en un nuevo enfrentamiento entre el protestantismo y el catolicismo.

Como era habitual, el asedió se acompañó de una guerra de minas y contraminas, que hizo que las bajas españolas fueran tantas que Spínola tuvo que reforzarlas con tudescos. A principios de septiembre de 1604 se consigue bloquear el canal que abastecía a la ciudad, y finalmente el 20 de septiembre de 1604, tras abatir parte de las murallas de la ciudad, el entonces gobernador de la misma, Daniel d’Hertaing, rindió la ciudad ante Ambrosio de Spínola. Ostende estaría así en manos de la Corona durante los siguientes 100 años, y las Provincias Unidas perdían uno de sus principales puertos bases.

Tras el fin de la campaña ambas partes estaban exhaustas, tanto vencedores como vencidos. Esta fue una de las causas de la paz de los 12 años, más si cabe debido al poco interés que Felipe III tenía en Flandes, centrado como estaba en sus enfrentamientos con los ingleses.

Ambrosio SpínolaAmbrosio Spínola

Cierto es que poco antes de la caída de Ostende, Mauricio de Nassau había tomado la ciudad de la Esclusa (Sluis), en el actual Flandes Zeelandés, que pasaría a ser un nuevo puerto para las operaciones holandesas. Sin embargo a pesar de los intentos protestantes por dotar de valor a la Esclusa, ésta nunca alcanzó la importancia que tenía Ostende.

El asedio de Ostende fue, no en vano, la campaña militar más larga de la Guerra de los ochenta años, y en ella murieron más de 100.000 personas, entre ambos bandos. Debido a la crudeza del sitio, Ostende siempre ocupó un lugar especial para la Monarquía hispánica. Como se refleja en el hecho de que todos sus gobernadores durante los siguientes 100 años fueron españoles.

Murieron muchos españoles (al igual que de otras muchas naciones) en el sitio de Ostende, lo cual no ha evitado que el episodio esté hoy completamente olvidado en España. Nadie recuerda a los muchos que aquí murieron en uno u otro bando, cada cual movido por causas distintas, en ocasiones más grandes y en ocasiones menores.

La tranquilidad que transmite Ostende, en la que exceptuando algunas construcciones alemanas de la Segunda Guerra Mundial y un Centro de Excelencia (CEO) de la OTAN, nada haría imaginar el pasado bélico que arrastra a su espalda, especialmente desde principios del siglo XVII.

 

Fuentes:

-Visita personal a la ciudad de Ostende el 27 de septiembre de 2015.

-Tercios de España, la infantería legendaria de Fernando Martínez Laínez, páginas 152 a 155.

- Diversos blogs y páginas webs, entre ellas: www.elcaminoespañol.com/la-epoca/254-el-sitio-de-ostende/

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